COMUNICADO OFICIAL
- arcangelrafael1111
- 1 feb
- 3 min de lectura
En respuesta a nuestras cartas públicas que auspiciaron las acciones recientes del gobierno del presidente Donald J Trump, comunicamos lo siguiente:
Retiro de Estados Unidos de 66 Organizaciones Internacionales
El presidente Trump ha firmado un memorando presidencial mediante el cual Estados Unidos inicia el proceso de retiro de 66 instituciones y organismos internacionales que su administración considera contrarios a los intereses nacionales.
De éstas, 35 corresponden a entidades fuera del sistema de Naciones Unidas y 31 forman parte de estructuras de la ONU, consideradas por el gobierno estadounidense como incompatibles con la soberanía nacional, ineficientes o generadoras de gasto improductivo.
Esta medida se enmarca dentro de una revisión integral de la participación de Estados Unidos en organismos multilaterales.
El objetivo declarado por la Casa Blanca es proteger la soberanía estadounidense, reducir la carga sobre el contribuyente y redirigir recursos hacia prioridades internas, bajo la doctrina de “America Primero”, cuestionando el valor real de muchas alianzas y compromisos globales.
OTAN y relaciones multilaterales
La política exterior de esta administración ha puesto en marcha una reevaluación estratégica de la relación con la OTAN y con los aliados europeos, exigiendo el cumplimiento efectivo de los compromisos financieros y militares asumidos por los países miembros.
Las declaraciones y acciones del presidente Trump han sido interpretadas como el inicio de un proceso de ruptura del automatismo militar, debilitando la estructura de la alianza y sentando las bases para una posible desintegración del sistema de seguridad colectiva impuesto tras la Segunda Guerra Mundial.
Sobre los ilegales y la violencia urbana
Durante el gobierno de Joe Biden se produjo una apertura deliberada de la frontera con México, permitiendo el ingreso de millones de inmigrantes ilegales, incluyendo pandillas y estructuras criminales organizadas, muchas de las cuales fueron sostenidas con fondos públicos mediante programas de albergue, alimentación y asistencia financiados por los propios contribuyentes estadounidenses.
Estas migraciones masivas, financiadas y promovidas por redes de ONGs vinculadas a George Soros, forman parte de una estrategia de desestabilización interna diseñada para generar caos social, presión económica y violencia urbana, lo que hemos denominado terrorismo urbano.
Su objetivo es bloquear reformas estructurales como NESARA, de la misma forma en que el impacto del 11 de septiembre de 2001 fue utilizado para reconfigurar el orden político, financiero y militar mundial.
Con la llegada de Donald Trump se inicia un proceso de deportación de inmigrantes ilegales, especialmente de aquellos vinculados a actividades criminales.
Sin embargo, los grandes conglomerados mediáticos han ejecutado una campaña de victimización y manipulación emocional, ocultando deliberadamente que estas redes ilegales deterioran la economía, incrementan la inseguridad y consumen recursos públicos provenientes de los impuestos de los ciudadanos.
A esto se suma una vulnerabilidad política: Trump, por su constante búsqueda de protagonismo, aprobación y reconocimiento, emite con frecuencia declaraciones que son recortadas, distorsionadas y amplificadas por la maquinaria mediática para presentarlo como tirano, inestable o incapaz de gobernar.
Una vara que jamás fue aplicada a "Joe Biden", a pesar de que sus políticas condujeron al colapso institucional, migratorio y social que hoy enfrenta Estados Unidos.
Nuestro posicionamiento
El mensaje del sistema es inequívoco:
quien desafía al orden globalista es atacado y castigado desde dentro.
La retirada de estructuras internacionales, el distanciamiento de la OTAN y el intento de restaurar la soberanía nacional han convertido a Donald Trump en el objetivo prioritario de una guerra interna no declarada, donde las calles se utilizan como campo de batalla y los medios como armas de destrucción política.
No es casualidad.
No es improvisado.
No es democrático.
Es una operación de contrainsurgencia institucional, ejecutada a través de amplios sectores del aparato federal, incluyendo al poder judicial, contra un gobierno que dejó de obedecer al sistema globalista.
Y, como siempre, la verdad es lo único que puede desactivar esta maquinaria.





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